sábado, mayo 19, 2007

Cosas que uno postea cuando no tiene nada que postear

Lo que sigue a continuación es un fragmento extraído de la EMPMACE 2007, Enciclopedia Mildisculpas Para el Malgasto del Cyber Espacio.

Ante la falta de ideas y/o inspiración para la elaboración de un post común y corriente, los bloggers suelen recurrir a diferentes prácticas (todas muy efectivas, hay que decirlo), que no son más que artificios para entretener un rato al lector, y por qué no, al mismísimo autor del blog. En general, ésta clase de post no conducen a nada, no dejan nada después de haberlos leído, apenas -quizás- una sensación tibia, lo cual no está mal, pero no más que eso.
A simple vista, estos artificios parecerían de quinceañera de fotolog, indignos de un blog como la gente. He ahí un error. Si el que apela a estas patrañas lo hace con la suficiente gracia (no es mi caso), pueden resultar post muy interesantes, o al menos entretenidos.


  • Los rankings: “Los diez mejores discos de mi vida”, “Las cincuenta mejores chicas que me dijeron que no”, etc.

  • Las listas triviales: Similar al ranking, pero sin un orden específico. “Los puestos de choripán que veo cuando vuelvo de la facultad”, “Cosas que nunca haría en la peluquería”, Etc, etc.

  • Los tests: Una serie de preguntas con multiple choice, para ilustrarse sobre cuestiones fundamentales como "¿Es usted un baboso?"

  • Comentar alguna noticia curiosa. Consiste en linkear y decir alguna pavada al respecto. Si el blog es moderadamente popular, los comments hacen el resto.

  • Máximas que se le ocurren al blogger, suelen ser posteadas fuera de contexto, y a veces van seguidas de un número de orden. Por ejemplo: Pensamientos reveladores #7: “Nunca confíes en nadie que se peina con raya al medio”. (?)

  • Postear para deliberadamente no decir nada.

  • Falsas e innecesarias tipologías y taxonomías. Mediante dudosos argumentos, consiste en intentar enumerar o catalogar (generalizando) determinados tópicos que de por sí no tienen una relación coherente. Por ejemplo “Todas las mujeres se pueden clasificar en * Las que les gusta viajar en tranvía, y las que no. * Las que ya no se ríen con los chistes de gallegos, y las que sí. Estas últimas se subdividen en ...bla bla bla”. Esta es una de las más viles técnicas para postear algo cuando no se tiene nada que decir. El lector sagaz, se dará cuenta de que éste mismo post puede ser encuadrado dentro de éste grupo.

viernes, mayo 11, 2007

Una mitad de mi sangre

Antes de empezar voy a aclarar que este no será un post "pum para arriba". No. Más bien todo lo contrario. Pero bueno, no todo es glamour (?) en la vida de Mildisculpas.
Quiero contar que en la familia de mi papá eran muchos hermanos, tantos como siete. Todos varones, sólo una mujer, que salvó a mi viejo de ser hombre lobo. En fin, el caso es que dos de ellos siempre fueron mis tíos preferidos. Siempre los quise mucho, desde chiquito, y extrañamente mi opinión sobre ellos no cambió con el tiempo. También es extraño que sean dos polos totalmente opuestos entre sí. Paso a describir:
Uno fue camionero y navegante. Bohemio, entrador, soñador, atorrante. Sobre todo recuerdo de él la dulzura con que me trataba cuando yo era chico. Y su tatuaje (en ese tiempo nadie lo llamaba tatoo). Tanto me gustaba que siempre decía que algún día me iba a hacer uno, aunque mi mamá quería convencerme de que esas cosas sólo se las hacían los marineros o los presos. Bueno, el tiempo me dió una mano, hoy a nadie se le ocurre tal cosa. También recuerdo sus brazos inmensos, que algún tiempo vivió en un velero, y que fumaba en pipa.
Mi otro tío era su antítesis. Pulcro, estudioso, familiero y conservador. Ingeniero, muy groso en obras fluviales, hídricas, o algo así. Intachablemente honesto y trabajador. Sus autos nunca eran 0 km, pero siempre estaban impecables, meticulosamente encerados y lustrados. Si llovía no salía de su casa.
Bueno, volvamos al 2007.
Hoy, los dos tienen sesenta y tantos. El primero, apenas sale de terapia intensiva. El tiempo le cobró sus excesos. Sigue teniendo el espíritu libre de siempre, de hecho lo tuvieron que sedar como a un caballo porque se quería escapar de la sala, aún con el corazón pendiendo de un hilo, el hígado desvastado por el alcohol, y el resto de los órganos en las mismas terribles condiciones.
El otro también está en una cama. Su cuerpo le da para más, pero su mente dijo basta de pelear contra molinos de viento. Tiene una depresión para cuatro, y todo le importa absolutamente un carajo.
Bien, ya no soy un adolescente en busca de su identidad. Tengo bastante claro quién soy, pero me es inevitable identificarme con ellos, si bien son opuestos, tengo mucho de los dos. Y por eso, también es inevitable sentir un poco de miedito, pensando en qué será de mí dentro de treinta años.
Bueno, dije que este no iba a ser un post "pum para arriba". Yo avisé.

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