miércoles, noviembre 28, 2007

El post que no fue

Mmmm... Iba a escribir un post sobre no recuerdo qué tema. Pero me largué a tipear sin pensar demasiado en lo que ponía, y bue, salió lo que sigue. Ahora lo dejo, en otro momento veré si me acuerdo lo que quería poner en el post original.


Ya estamos coqueteando con diciembre, período de balances y reflexiones. A muchos esto les pesa, o se niegan a aceptar que es una época diferente. Para muchos tomar una cervecita en el patio o un helado en el río es equivalente a tomar chocolate con churros en junio. Para mí no. Yo soy tan aburridamente estructurado que necesito resetear mi sistema una vez al año, y revisar el reporte, sacar conclusiones, archivar los datos para fines estadísticos y finalmente proyectar los cursos de acción para los próximos meses. Entonces tener un punto de inflexión se me hace indispensable, necesito ese corte. Desde noviembre y hasta marzo intento bajar las revoluciones, disfrutar de las cosas, darme cuenta. Por eso las fiestas son un período aparte dentro del año. La vida se llena de momentos, de río, de verde, de amigos, de aires, de noche, de amores, de alcohol, de flores, de despedidas, de energía. Si, ya se que los bajones no se toman vacaciones por ser fin de año. Los problemas siguen estando, pero no se trata de olvidarse de ellos, de ser un boludo alegre porque está armado el arbolito de navidad. La diferencia es que los mambos nos acompañan todo el año, y si bien no vamos a ignorarlos, tampoco merecen que los pongamos en primer lugar, de manera que no nos permitan gozar de nada.
También sé que nada nos impide vivir este tipo de cosas en otros meses del año. Cualquier jueves de mayo uno puede ir a la costanera a tomar una cerveza con su chica. Cualquier martes de julio uno puede llamar a un amigo a las 11 de la noche para salir, y que la invitación sea bienvenida. Pero es como esa frase hipócrita que afirma "el día de la madre es todos los días!". Las pelotas, digo yo. Podría ser así, pero en la práctica no ocurre, al menos en mi caso. Yo no le llevo un regalo todos los días a mi vieja, la trato como a una reina, la abrazo y le digo lo mucho que la quiero. No todos los días. Y no es que no se lo merezca, pero dudo mucho que alguien lo haga. Entonces, así como está bueno dedicarle un día "especial" a las mamás, también está bueno relajar las mandíbulas un tiempito al año, y pasarla bien con la gente que uno quiere.
Y de paso, hacer un raconto de lo que hizo uno con el año. Si el balance te dió superávit, bien por ti! Y si estás en default, festejá que el período está cerrando, ponete hasta las muelas, y esperemos que el 2008 nos depare mejores momentos.
Por mi parte, creo que la balanza me fué favorable, no tengo demasiado de qué quejarme, o al menos logro pilotearla. Y eso es suficiente para que tenga ganas de festejar.

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